martes, 29 de mayo de 2012

Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado. Por pedir, pido que me baste ese día para decirte que quiero estar conmigo el resto de tus días. Por pedir, pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate, continuar andando, y que, momentos después, me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa. Entonces me pido contestarte que no lo sé, que no me fijé, porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello… no tenía precio. Por pedir, me pido sorprenderte… que te dejes sorprender… que te guste que te sorprenda… ¿y tú?... ¿qué pides tú?

No hay comentarios:

Publicar un comentario